El café mancha. Es una verdad universal que todo cafetero ha experimentado: la taza que se vuelca sobre la camisa, el derrame en el mantel o la salpicadura en el sofá.
Después de preparar tu taza matutina, esos posos de café que quedan en el filtro o en la prensa francesa no son basura — son un recurso útil para tu jardín y tus plantas de interior.