Cuando alguien dice “café colombiano”, en realidad está hablando de un paraguas que cubre muchas variedades diferentes de la planta Coffea arabica. Cada variedad tiene características propias que afectan el sabor, la resistencia a enfermedades y el rendimiento por hectárea.
¿Cuáles son las variedades de café colombiano? Las principales variedades cultivadas en Colombia son Castillo (la más extendida), Caturra, Colombia, Típica y Borbón. En menor cantidad se cultivan variedades de especialidad como Geisha, Tabi y Wush Wush. Todas son arábicas, lo que garantiza un perfil de taza suave y aromático.
Las principales variedades cultivadas
Colombia cultiva exclusivamente café arábico (Coffea arabica), lo que ya es una ventaja en cuanto a calidad frente a países que mezclan arábica con robusta. Dentro del arábica, hay múltiples variedades con características diferentes:
| Variedad | Origen | Característica principal |
|---|---|---|
| Castillo | Cenicafé (Colombia) | Resistente a la roya, alta producción |
| Caturra | Brasil (mutación Borbón) | Sabor intenso, planta compacta |
| Colombia | Cenicafé (Colombia) | Resistente, calidad de taza buena |
| Típica | Etiopía vía Jamaica | Sabor clásico, baja resistencia |
| Borbón | Isla Reunión | Dulce, complejo, poco rendimiento |
| Geisha | Etiopía | Floral, jazmín, muy valorada |
| Tabi | Cenicafé (Colombia) | Resistente, notas florales |
Castillo: la variedad más resistente
La variedad Castillo fue desarrollada por Cenicafé (el Centro Nacional de Investigaciones de Café de Colombia) y lanzada en 2005. Es hoy la variedad más cultivada en el país, principalmente porque es resistente a la roya (Hemileia vastatrix), el hongo que arrasó con plantaciones de Caturra a principios de los 2000.
En taza, el Castillo puede producir cafés de muy buena calidad, aunque algunos catadores expertos señalan que es ligeramente inferior al Caturra en complejidad. Sin embargo, en manos de un buen agricultor y con buen proceso de beneficio, la diferencia es mínima.
Caturra: sabor intenso y frutal
El Caturra es una mutación natural del Borbón, descubierta en Brasil. En Colombia llegó en los años 50 y durante décadas fue la variedad dominante. Su sabor es brillante, con acidez pronunciada y notas frutales.
El problema del Caturra es su susceptibilidad a la roya. Muchos caficultores lo abandonaron por el Castillo, pero sigue siendo cultivado en fincas de alta calidad donde los productores controlan la enfermedad de forma manual.
Colombia: creada por Cenicafé
La variedad Colombia, lanzada en 1982, fue el primer intento de Cenicafé de crear una variedad resistente a la roya. Técnicamente es un híbrido que combina características del Caturra con genes de resistencia del Híbrido de Timor.
Produce un café de calidad aceptable a buena, con cuerpo medio y acidez moderada. Fue la base sobre la cual se desarrolló posteriormente la variedad Castillo.
Otras variedades
En fincas de especialidad es cada vez más común encontrar variedades exóticas o de herencia:
- Geisha: Originaria de Etiopía, produce un café muy floral con notas de jazmín y bergamota. Es la variedad más valorada y cara del mercado global. Colombia tiene condiciones perfectas para cultivarla.
- Tabi: Desarrollada por Cenicafé en 2002, es resistente a la roya y produce notas florales y frutales. Va ganando popularidad en el mercado de especialidad.
- Wush Wush: Una variedad etíope cultivada en Colombia, especialmente en Huila. Produce cafés muy complejos con notas de frutas tropicales.
- Borbón: Cultivado en menor cantidad, es muy apreciado por su dulzura y complejidad.
¿Afecta la variedad el sabor?
Sí, pero no es el único factor. La variedad establece el potencial de sabor, pero el terroir, la altitud, el proceso de beneficio (lavado, natural, honey) y la tostión también influyen significativamente. Un Castillo bien cultivado en Nariño puede ser más interesante en taza que un Geisha mal procesado.
Lo importante es entender que “café colombiano” es una categoría amplia. Para apreciarlo mejor, aprende sobre café colombiano y sobre el concepto de café de origen.
Si vas a comprar un café de especialidad colombiano, preguntar por la variedad es siempre una buena señal. Los tostadores serios lo saben y lo comunican en el empaque. Consulta Federación Nacional de Cafeteros para más información técnica sobre variedades certificadas.
